Por Esperanza Carolina Hernández (Artículo publicado en la Revista América XXI)
El éxito de la Revolución Bolivariana depende de que todos los venezolanos tengan una clara conciencia de su origen, sus costumbres, sus valores y sus tradiciones. Nadie quiere y defiende lo que no conoce, por lo que solo si cada ciudadano se identifica plenamente con sus raíces podrá liberarse del coloniaje ideológico y pasar a ser un sujeto activo de su propio desarrollo, sustentado en la diversidad étnica y pluricultural de su pueblo, dando origen a posible la construcción de una sociedad verdaderamente democrática y participativa.
Nace entonces la Misión Cultura como estrategia para consolidar la identidad nacional, buscando despertar en cada venezolano el amor por sus raíces, siguiendo la premisa de que cuando la gente es consciente de sus orígenes, se fortalece moral y anímicamente para dar la vida por su patria.
El Viceministro de Cultura de la República Bolivariana de Venezuela, Héctor Soto, es el Director Nacional de esta misión, que “persigue la masificación, democratización y desconcentración de la cultura”. Explica Soto que esta iniciativa responde a la necesidad de acabar con el concepto elitesco de la cultura, haciendo que todos los venezolanos tengan acceso a las manifestaciones de la cultura.
La Misión Cultura es una iniciativa del Gobierno Bolivariano de Venezuela que tiene por objeto potenciar la colaboración institucional para incentivar la participación comunitaria, garantizando el acceso masivo a la cultura, propiciando la divulgación de las manifestaciones culturales de todos los sectores, estableciendo de esa manera la construcción participativa de los patrones de valoración de lo cultural.
Al preguntarle por la importancia de esta Misión en la realidad actual de Venezuela y de América Latina, Soto no duda en recordar que “la primera dominación de los pueblos siempre es cultural, antes que militar. Por eso es vital rescatar nuestra memoria e identidad histórica. Si a nosotros nos invaden militarmente no tenemos ningún chance si la mitad de la población quiere ser como el invasor, si los venezolanos en su subjetividad, quieren seguir siendo como los prototipos yanquis que ven en la televisión, se entregarán a la invasión sin ninguna resistencia. Allí radica la importancia de la Misión Cultura. Es la única forma de defendernos y nadie defiende lo que no conoce”.
Arma antiimperialista
La globalización quiere vendernos una única forma de pensar, de actuar, de sentir. La voz del yanqui tras los medios masivos que diseñan prototipos del hombre exitoso, de la mujer feliz. La Misión Cultura busca hacer frente a esos pensamientos globalizadores, a través del reconocimiento de nuestra propia diversidad cultural, para con ella poder enfrentarnos al bombardeo alienante que nos trata de imponer el imperio.
El Director de la Misión Cultura, Viceministro Héctor Soto, explica que es una suerte de guerra cultural asimétrica, pues mientras los yanquis nos quieren imponer una forma de pensar, nosotros rescatamos nuestras raíces con la intención de fomentar arraigo y resistimos la invasión de pensamiento.
“Es importante conocer desde el dulce típico de la comunidad hasta las batallas que durante la época independentista se dieron en esa parroquia. Se busca rescatar los pensamientos del Padre de la Patria, las reflexiones de nuestros pensadores. Que los venezolanos recuperen su memoria histórica, esa es la única oportunidad de que podamos resistir una invasión moral e ideológica del imperio”.
Pilares de acción
Este programa se sustenta en tres principios fundamentales, que buscan potenciar la autoestima cultural de nuestro pueblo, su sentido de pertenencia y la creación una estructura cultural que garantice, desde el mismo seno del pueblo, la permanencia de estos valores.
El primer principio está orientado a la elaboración del Primer Censo del Patrimonio Cultural Venezolano, que conlleva el registro sistemático y accesible de todas las manifestaciones culturales que tienen significación para los venezolanos y que los caracteriza. Este propósito persigue transferir toda esta información a medios que permita su utilización en la gestión cultural local, en la educación básica y para el desarrollo comunitario y también para utilizarlo como instrumento de planificación. La iniciativa se enmarca en los programas de descentralización, democratización y masificación de la cultura venezolana establecidos por el Viceministro de Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.
El segundo principio que da forma a la Misión Cultura, está orientado a propiciar la formación de un ejército de activadores culturales, a través de propuestas educativas innovadoras, de una estructura permanente de activadores culturales, que cumplan un rol activo y transformador de la actividad cultural, en el propio seno del pueblo.
El tercer principio de la Misión Cultura pretende subrayar el papel de cada comunidad en el rescate de la memoria y en la construcción de su identidad. Esta es una herramienta vital en la lucha contra la globalización, pues permite acceder a la sociedad del conocimiento defendiendo nuestras especificidades culturales, nuestras idiosincrasias y nuestro acervo histórico, alejándonos del tipo de educación tradicional que coarta el desarrollo del ser, pasando a establecer una educación emancipadora que permita la creación original de una ciudadanía libertadora y revolucionaria, esencialmente popular.
Ejército de la luz
Siguiendo los pasos del gran Simón Rodríguez, maestro del Libertador Simón Bolívar, la Misión Cultura persigue la formación de un ejército de “activadores culturales”, es decir, sujetos políticos preparados para interactuar en el área de la creación, la formación y capacitación; en la búsqueda y promoción de talentos; en la comunicación alternativa; en la valoración y protección del patrimonio, en la promoción de la organización social; en el establecimiento de políticas culturales, en el incentivo al turismo; en la generación de empleos y en la mejora del nivel vida.
Y es que la Misión Cultura se plantea además profesionalizar a los cultores populares que ya tienen experiencias en el campo de la cultura en sus propias comunidades en el marco de la filosofía de una enseñanza liberadora según los preceptos de Paulo Freire, de Simón Rodríguez y de Simón Bolívar. Los participantes acumulan créditos que les permitirán, gracias a un convenio establecido con la Universidad Simón Rodríguez, obtener el título de Licenciados en Educación, mención Desarrollo Cultural.
El director Nacional de la Misión Cultura, explica que la columna vertebral de esta revolucionaria iniciativa “es una Licenciatura en Educación, mención Desarrollo Cultural, que busca formar por la metodología de proyectos y la acreditación de la experiencia, a 28 mil activadores culturales, encargados de rescatar y masificar la cultura en sus núcleos comunitarios”.
Dicha preparación se plantea en un sistema universitario novedoso, gracias a un convenio con la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, que impulsa el proyecto de desarrollo endógeno y sostenible según el plan nacional, y forme profesionales críticos con un alto compromiso social, bien preparados y que entiendan la sociedad en la cual se mueven.
Este programa, explica el Viceministro Soto, está dirigido principalmente a los bachilleres, porque implica la obtención de un título universitario, pero pueden hacerse excepciones, como en el caso de los artistas comunitarios de gran importancia en sus núcleos, que también pueden participar, aunque aclara Soto, no obtendrán el título, sino un certificado.
Comunidad en acción
La Misión Cultura camina de la mano del fortalecimiento de la organización comunitaria a través de las actividades de carácter cultural. El proceso arranca cuando las comunidades se reúnen en asamblea, escogen a sus “activadores” y los postulan según el número de familias que las conforman. El Director Nacional de la Misión Cultura, Viceministro Héctor Soto, explica que se plantea formar un activador cultural por cada 1.250 habitantes.
El Viceministro Soto resalta el carácter participativo y protagónico de las comunidades en esta revolucionaria Misión, pues “se hacen asambleas en la parroquia, se convoca a las organizaciones de base, se toma en cuenta la trayectoria. La comunidad es la que decide quiénes deberían formarse: hay artistas, cultores, dirigentes comunitarios”.
Los escogidos pueden comenzar sus estudios de Licenciatura en Educación, mención Desarrollo Cultural, gracias al convenio firmado por el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) y la Universidad Simón Rodríguez.
Hay que destacar que el programa de estudio de cada activador cultural va a depender de la necesidad de la comunidad en la que se mueve, porque es de la propia comunidad de sonde sale la propuesta del plan de estudios que deberá cursar el estudiante. El Vicemininistro Soto explica que en vez de la tesis de grado, este sistema funciona con proyectos, donde el estudiante debe impulsar un programa sociocultural comunitario, como por ejemplo, crear una banda musical entre los niños de la comunidad.
Durante el proceso de aprendizaje los Activadores deben aprobar 148 unidades de créditos (cada materia representa una unidad de crédito, algunas son obligatorias y otras son optativas) para obtener la licenciatura. El Ciclo Común Indispensable, abarca todo lo que se refiere a los fundamentos filosóficos, políticos y jurídicos de la nueva concepción bolivariana que en definitiva es la ética dentro del proceso revolucionario bolivariano.
El Ciclo General y el Antropogógico tienen a que ver con la educación para adultos para todas aquellas personas que sin ser profesionales han venido trabajando en determinadas áreas del ámbito cultural.
En la última fase a los Activadores se les pueden acreditar todas las experiencias que tuvieron en una determinada área. Considerando que el concepto de cultura va más allá de las meras manifestaciones artísticas como la música, el teatro, la poesía, y también se incorpora la comunicación alternativa y otros tipos de saberes, como por ejemplo, las raíces ancestrales indígenas.
Garantía creadora
Mediante la Misión Cultura el Estado venezolano y la Revolución Bolivariana garantizan la libertad de creación cultural, fomentando el derecho a la inversión, producción y divulgación de la obra creativa, respetando la interculturalidad, procurando las condiciones, instrumentos legales y medios necesarios para enriquecer, proteger y preservar la cultura popular y comunitaria, el patrimonio cultural tangible e intangible y la memoria histórica de la Nación.
Los esfuerzos de quienes hacen posible esta propuesta cultural, persiguen la visión de conjugar los saberes y las manifestaciones culturales del pueblo, enriqueciéndolos en el respeto de su autenticidad para romper los límites de la apreciación tradicional y elitesca de la cultura, con la finalidad de valorar la historia personal y colectiva de nuestra Nación.
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